El microclima especial con el que cuenta el suroeste de Asturias, con menos lluvia y más horas de sol que el resto de Asturias, permite el desarrollo de la vid.
Los viñedos integrados dentro del Vino de Calidad de Cangas conviven con un paisaje abrupto y salvaje. Distribuyéndose por sus empinadas laderas, los bancales con sus ringleras de cepas cuidadas con esmero por los viticultores, forman parte de este paisaje desde tiempo inmemorial y hace que se catalogue como vino de alta montaña.
Desde el siglo IX existe documentación sobre el cultivo de la vid en la zona. Sin embargo, su expansión se produce con la fundación del Monasterio de San Juan Bautista de Courias por los monjes benedictinos, a comienzos del siglo XI. Todo apunta a que Cangas del Narcea y su zona de influencia, fue una gran productora de vino, cuya producción no solo abastecía las necesidades de los concejos, sino también las de otros mercados. Tras la crisis de la filoxera en el siglo XIX, se introdujeron variedades foráneas para ayudar a la recuperación de las vides. En la última década del siglo XIX los vinos de Cangas consiguieron premios en certámenes nacionales e internacionales, llegando a alcanzar una extensión 1.952 hectáreas a principios del siglo XX. Sin embargo, con el desarrollo de la industria minera a mediados de siglo y el despoblamiento general del medio rural, se empieza a abandonar su cultivo. En la actualidad, está limitado a unas 100 hectáreas, aunque se están dando importantes pasos tendentes a la recuperación, desarrollo y modernización de los viñedos. La Indicación Geográfica Protegida Vino de Calidad de Cangas ampara estas medidas, mientras se espera su transformación e Denominación de Origen.
El área de producción se limita a los municipios de Cangas del Narcea, Ibias, Degaña, Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz y algunas parroquias de Tineo. Los vinos acogidos a esta denominación se producen exclusivamente a partir de uvas de vinificación de variedades autorizadas, entre las que destacan: Albarín blanco y negro, Albillo, Carrasquín tinto, Verdejo tinto, Mencía y Picapoll blanco.
Las labores realizadas a mano a lo largo del año, concluyen con la vendimia que se suele situar entre finales de septiembre y principios de octubre.
Los caldos presentan una acusada personalidad con cualidades organolépticas propias en cuanto a color, aroma y sabor, y su aspecto es limpio y brillante. Tienen un grado alcohólico moderado y un sabor afrutado que les hace frescos. Recientemente han aparecido como vinos recomendados en varias guías especializadas y han sido reconocidos de nuevos con premios internacionales.
Siete son las bodegas que producen Vino de Calidad de Cangas:
Bodegas Antón Chicote:
Bodegas Chacón Buelta:
Bodega del Narcea:
Bodega Domino del Urogallo:
Bodegas La Muriella:
Bodegas Monasterio de Corias:
Bodegas Obanca:
Para saber más sobre estos vinos se puede visitar el Museo del Vino de Cangas, situado en el Barrio de San Tisu de Cangas del Narcea. Más información sobre el Museo del Vino de Cangas